Los vestidos, faldas y tops con los que serás quien tú quieras son obra de Pepa Salazar

La diseñadora española ha presentado una colección de primavera-verano 2019 que profundiza en su camino de conceptualización del patrón y de la moda

 

No hace falta haber estudiado (de manera relativa o exhaustiva) para perfilar la idea de que la ropa y la moda pueden leerse desde un plano sociológico, psicológico y semiológico: es un fenómeno que afecta a un grupo más o menos amplio de individuos y que forma parte de su comunicación interpersonal. Vaya, que el look que se escoge cada mañana lanza un mensaje al mundo y a la propia mente; es capaz de levantar ánimos y hasta de definir realidades (aunque sean parciales). Es una teoría que puede comprobarse empíricamente sin demasiado esfuerzo y, de hecho, puede que ya se haya puesto a prueba. Y es importante recalcar este plano, porque aunque sea aplicable a cualquier atuendo, no es la razón de ser de todas y cada una de las prendas. Las que lo poseen son las que realmente marcan la diferencia, las que no solamente favorecen el cuerpo, sino a presentarte ante el mundo de la manera en la que realmente se desea. Y las últimas piezas que hemos encontrado que cumplen estas características son las de la colección de primavera-verano 2019 de Pepa Salazar

 

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Atribuir esta propiedad a las creaciones de la diseñadora no es puro capricho, sino la consecuencia lógica de escuchar la labor de investigación que la ha llevado a concebir esta propuesta realizada en blancos, crudos, vainillas y tonos tierra únicamente rotos por el lavanda empolvado y el verde lima neón. “Me topé con unas fotos de los carnavales rurales del País Vasco y vi cómo usaban todo lo que tenían alrededor en su día a día, como sacos, paja, elementos de trabajo, y habían creado personajes que tenían sentido e historia”, cuenta Salazar antes de que arranque su desfile en el Jardín Botánico. “A partir de esa reflexión, de cómo con lo que tienes puedes crear un universo, empecé a investigar sobre la antropología de la vestimenta. Hay factores en común: la gente que está cerca de la costa, cuando sienten la necesidad del adorno, utilizan conchas; quienes viven en entornos de arena y calor, suelen taparse más la cara… Lo que tienes alrededor es lo que te marca. Y eso es en España, no algo de Oceanía o Japón. Todo habla sobre cómo influye el entorno en ti y en tu idiosincrasia y, al final, en tu manera de vestir”

 

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El “yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega y Gasset está inevitablemente relacionado con la idea en la que la diseñadora ha profundizado tras la colección de otoño-invierno. Ahí todavía había rastros de la palabra “aprovechamiento” en su discurso, leitmotiv de la del año anterior que desfiló en el Mercado de Antón Martín, pero la evolución natural la ha llevado a acercarse todavía más a lo rural. Esa era la razón de ser de los carnavales que le sirvieron como punto de partida, pero también lo que se está presentando como una suerte de constante en su imaginario. Una más o menos velada, una que puede tener momentos discretos y otros álgidos, pero una que está ahí. “Esto es un folklore español más relajado”, reflexiona. “No es una flamenca y un toro, es una cosa… no diría más ancestral, sino más relajado, más purista y más tranquilo. La palabra es tranquilo”. 

 

(Fuente: VOGUE por María José Pérez Méndez)